¿Será obra del viejo régimen?

Eduardo Mendoza Vargas 15 de septiembre de 2020

El programa Jóvenes Construyendo el Futuro es una iniciativa del Presidente Andrés Manuel López Obrador, y que ha sido considerado junto con otros, como insignias en la búsqueda de la igualdad social por parte del Gobierno Federal, tiene como finalidad el dar capacitación a las y los jóvenes de entre 18 a 29 años de edad (una de las condiciones más importantes del programa) que por alguna situación no estudian, ni trabajan.

Este programa federal que el pasado 11 de febrero del 2020 cumplió dos años, tiene como objetivo “vincular a estas personas con empresas, talleres e instituciones donde desarrollarán, o fortalecerán, hábitos laborales y competencias técnicas para incrementar sus posibilidades de empleabilidad a futuro”, (información obtenida de la página oficial de jóvenes construyendo el futuro de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social), a la par de su capacitación, recibirán un apoyo mensual de $3,748 pesos mexicanos, así como un seguro médico contra enfermedades, maternidad y riesgo de trabajo.

Con estos beneficios por parte del gobierno federal se pretende atacar dos puntos importantes, una, la falta de empleos y, la segunda, la falta de oportunidades para las y los jóvenes. El panorama suena bastante alentador, en la forma como se ha planteado, pero lo cierto es que algunas instancias, empresas o dependencias han utilizado dicho programa como medio para cometer actos de corrupción, como fue el caso documentado por el portal de noticias Milenio.com en su nota “Canacintra Durango denuncia fraude en programa Jóvenes Construyendo el Futuro” en la que contabilizan a 130 empresas y dependencias las cuales tenían irregularidades en dicho programa.

Sin dejar ese estambre bastante enredado, y que ha sido documentado por varios medios periodísticos, portales digitales, tanto locales como nacionales, aterrizo en el caso de Colima, donde se ha sabido, o supuesto, que ya han sido varias las empresas sancionadas con la pérdida del registro ante dicho programa federal, pero no todas son tratadas igual, ya que desde el pasado día 27 de agosto del 2020, el Diputado Carlos Cesar Farias Ramos, denunció los actos de posible corrupción en el H. Congreso del Estado de Colima, donde incluso unos días después ratificó sus declaraciones en un noticiero de radio, todo este acto de dimes y diretes tenia a sus protagonistas caminando en el filo de una navaja muy delgada, donde el más mínimo detalle pudiera hacerlos caer; pero al parecer ese detalle ya llegó y uno cayó, pues el medio Colimote Informa, el día 14 de septiembre del 2020, como si de adelantar el grito se tratara, dio a conocer una lista donde presuntamente se dan los nombres de los becarios adscritos al programa antes mencionado y que dependía su capacitación del H. Congreso del Estado.

Los comentarios, de unos contra otros y el arte de la rumorología colimense estalló en perfiles, páginas, comentarios en las distintas redes sociales, ya que los internautas expertos en la búsqueda de información rápidamente dieron con los nombres de los enlistados, demostrando que alguno de ellos supuestamente estudian, trabajan o tienen más de 29 años, condiciones que en automático los dejaría fuera de los beneficios de este programa.

Entre las acusaciones, donde hasta con capturas de pantalla han publicado, han dejado ver que algunos de los beneficiados, supuestamente laboraban en instituciones como Secretaria de Educación del Gobierno del Estado, Ayuntamientos, Dependencias de diferentes órdenes de gobierno, hasta en la Super Delegación o representación de los programas federales, lo cual en caso de ser cierto los haría juez y parte de este acto de corrupción.

Si hacemos suposiciones, podemos decir que no tendría nada de malo estar recibiendo un apoyo por el gobierno federal, por parte de este noble programa, pero el problema es tratar de verle la cara a la ciudanía o el creer que un discurso demagógico y de libreta, van a convencer lo que a grandes luces es un acto de corrupción, que va en contra de lo que hasta el cansancio nos han querido vender, donde incluso hubo playeritas con la frase de “somos incorruptibles”.

Finalizo este enredo haciendo mención que en la vida existen normas que se deben de cumplir, y que hacen varios supuestos existenciales, que posiblemente están en la mente de uno que otro colimense. ¿Qué pensará de esto Indira Vizcaino?, delegada y responsable de los programas federales en Colima, o ¿por qué si se investigan empresas e instituciones privadas acaso nadie se dio cuenta de lo que pasaba en el H. Congreso del Estado de Colima?, máxime que algunos de los que aparecen en la famosa lista están adscritos a su delegación, porque en esta situación tanta culpa tiene el que mata a la vaca, como el que le jala la pata, porque en la religión budista existe el Karma y a veces cobra caro la factura o esperen… ¿debemos suponer y comernos el cuento de que esto también es obra del viejo régimen que quiere mermar las “buenas acciones” que hace el grupo político de Vladimir Parra?

Al final usted tiene la mejor opinión, solo esperemos que esos espacios que hasta familiares de representantes populares ocupan, los dejen libres para alguna persona que de verdad lo necesita.

Eduardo Mendoza Vargas
Autor: Eduardo Mendoza Vargas
Columnista
Sus padres le inculcaron el amor y el respeto al prójimo, Eduardo Mendoza Vargas es un joven docente, político y rescatista animal de 27 años de edad, Licenciado egresado de la Escuela de...
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