Once meses

Once meses

Once meses

Los temas a discusión en nuestro país han cambiado. Al día de hoy, después de once meses de gobierno del Presidente López Obrador, el debate publico ha dado un giro bastante marcado. Quienes no tenían voz por fin están siendo escuchados e incluidos en la agenda. El sector históricamente castigado por no tener un ingreso promedio está siendo atendido, pues muestras de esto aparecen en todas partes, en todo momento.

Desde los programas sociales dedicados a sectores vulnerables de la población, hasta la austeridad salarial para los servidores públicos, nuestro país necesitaba alguna muestra de esperanza de que la vida publica puede ir de la mano con la responsabilidad social en todos los sectores. Empresarios, sociedad civil y clase política, en su mayoría, han comprendido la nueva visión del gobierno federal. Por supuesto, con sus respectivas disidencias, particularmente en los gobiernos locales.

El Presidente tiene un diagnostico correcto de los males que aquejan al país, así como nuevas políticas publicas para tratar de corregir el rumbo en ciertos aspectos. Un tanto incomodas, sí. Se sale del guión que se siguió por muchos años. Es ahí donde debe llevarse un proceso de adaptación a la nueva forma de hacer política en nuestro país. Tal vez seis años no sean suficientes, por lo que el sucesor, sea del partido que sea, debe de tomar los aspectos clave del gobierno obradorista. Esos que no deberían tener discusión alguna, (Crecimiento de los sectores históricamente olvidados, austeridad, pluralidad de ideas, democracia participativa, entre otros).

Las transformaciones nunca han estado ausentes en la historia de nuestro país. Nos hemos sabido acoplar a distintas circunstancias y contextos históricos por los que hemos atravesado como México independiente. El problema radica en qué tal vez en esta ocasión, el nuevo régimen desafía las viejas reglas del juego y le da voz a quienes no la tenían. En el 2000 se vivió algo similar, solo que con otra tendencia ideológica. Si nos ponemos exquisitos, el PAN abrió el camino para que hoy tengamos a Andrés Manuel López Obrador al frente del gobierno. A su vez, el PRI, en 2012, dejo claro que no es suficiente con llevar la bandera histórica de la alternancia, pues la ciudadanía optó por volver a quien gobernó por mas de 70 años, con sus respectivos altos y bajos, pues, el poder desgasta.

Actualmente, el régimen que impera en nuestro país camina bajo el son del Movimiento de Regeneración Nacional. Nada nuevo. Simplemente una etapa mas en la historia política de nuestro país. Eso sí, tienen la oportunidad histórica de validar un movimiento tan interesante y fuerte, como pocas veces se había visto en nuestro país. A mi parecer, van por buen camino. No se puede instaurar una nueva forma de gobernar en tan solo once meses, pero se han dado indicios bastante esperanzadores, con sus respectivas discordancias (cancelación del NAICM, polarización entre clases sociales, etc).

El capital político del Presidente le da para mucho más allá de los primeros once meses. Los análisis fatalistas acerca de su popularidad y aprobación están de mas, pues la ciudadanía dejo claro a quien querían en el gobierno por los próximos seis años. Treinta millones de votos, mas del 50% de la votación, hacen que el Presidente López Obrador sea un presidente legítimo. Tiene un margen de maniobra bastante amplio, suficiente para realizar las reformas y acciones de gobierno que el y su movimiento consideren necesarios. Ojalá la oposición encuentre pronto sus causas legitimas, claro esta, sin revanchismos.

Carlos de la Peña

Carlos de la Peña