Lo aprendido de la elección

Cesar Barrera 7 de junio de 2021

Además de los resultados electorales, esta elección dejó aprendizajes importantes que la clase política debe entender, particularmente Morena, si quiere seguir gozando del voto de la población, y, por otro lado, la oposición también, si es que no quiere cometer los mismos errores.

En esta elección del 2021, Morena y sus aliados perdieron la mayoría calificada en la cámara de diputados, requisito necesario para realizar cambios constitucionales: pasará de 332 curules a 281, y más importante, la oposición (PRI, PAN, PRD y MC) creció de 168 curules a 219 en esta elección.

Con este resultado, hay un claro referente del temperamento del electorado y una lectura crítica a la administración de López Obrador, en cuyos casi tres años ha sido incapaz de cumplir con sus principales promesas de campaña, como la lucha contra la corrupción, el crecimiento económico, la creación de más empleos y la pacificación del país, asignaturas pendientes de la 4t.

En Colima esto queda más claro: Morena y sus aliados pasaron de 15 diputaciones de mayoría relativa obtenidas en el 2018, a nueve en esta elección, de acuerdo a los datos del PREP. La diputación federal del primer distrito, en la que competía Vladimir Parra, también se perdió, y sólo se mantuvo la del segundo, con Rosy Bayardo.

Es de resaltar que el gran perdedor fue el grupo de Vladimir, pues casi todos los diputados que buscaron relegirse, cercanos a él, perdieron. Sólo Ana Karen logró el triunfo en Manzanillo. Se demuestra, así, que la población en este 2021 ya no votó nomás por el logo –si bien sigue influyendo–, sino que el candidato también pesa, y con esto queda claro quiénes son los impresentables de Morena.

Por otro lado, si en el 2018 el PRI no obtuvo ninguna diputación por mayoría relativa, y el PAN-PRD sólo consiguió una (Francisco Rodríguez), ahora la alianza logró seis curules en el congreso local, así como cuatro ayuntamientos, entre los que destacan Colima y Villa de Álvarez; ambas son candidatas del PRI y cuyo triunfo afianza su carrera política, sobre todo de Margarita Moreno, quien demostró el gran aprendizaje político obtenido a lo largo de estos tres meses.   

Este resultado es todo un mérito si recordamos que, en el proceso electoral anterior, el PRI sólo ganó la alcaldía de Coquimatlán y Minatitlán, y el PAN-PRD triunfó en Comala y Cuauhtémoc; ahora ganaron con la alianza dos municipios que eran clave para Movimiento Ciudadano y borraron a este partido del estado.

Asimismo, el triunfo de Indira no se explica únicamente por la marca Morena, pues también jugaron un factor clave Leoncio Morán y Virgilio Mendoza, quienes atomizaron el voto de la oposición y anti-indira. Como es costumbre, Locho siempre beneficia al que va en primer lugar: en el 2015 fue a Ignacio Peralta y en este 2021 a Indira. Quedó en tercer lugar, como aquí lo dijimos con mucha antelación.

Por su parte, Virgilio Mendoza, ése apoyó estratégicamente a Indira y logró su cometido: dividió totalmente el voto en el segundo distrito federal y en los municipios costeros, claves para el triunfo de Indira, sumado esto a la nefasta operación política de Jorge Luis Preciado.

El resultado no hubiera sido el mismo si Virgilio hace alianza con Morena, por lo negativos de la imagen de Indira: así es, mucha gente del verde no hubiera votado por Indira –como sucedió con los morenistas que migraron a Fuerza México–, pero sí por Virgilio. De ahí el gran éxito de esa estrategia para atomizar el voto y que perjudicó, gravemente, a Mely Romero, quien siempre enfrentó un escenario adverso.

Desde mi apreciación, creo que Mely Romero hizo un extraordinario trabajo, pese a los negativos sufridos por la denominada alianza prianista y a la campaña desigual, en donde Indira y Locho claramente rebasaron sus topes de campaña y tuvieron, dos años previos, una promoción personal de su imagen. No hubo, pues, equidad en la contienda.

En esas condiciones, Mely Romero arrancó la campaña y, con esfuerzo, inteligencia, sensibilidad y compromiso, logró un convencimiento genuino en quienes votamos por ella.  Si en México no pesaran los colores, me queda claro que Mely hubiera obtenido el triunfo. Desafortunadamente, todavía no tenemos ese grado de madurez política.

Ahora bien, no obstante, de que Mely no ganó la gubernatura del estado, sería un error no aprovechar su liderazgo y capacidad política. Ella sería una pieza clave para que la alianza se consolide y la principal voz de la oposición en el estado, y vaya que se necesitará para lo que viene en los próximos seis años.

Dos puntos

El gran triunfo es que AMLO perdió la mayoría calificada en la cámara de diputados, con la cual pudo abrogar la reforma educativa del 2013. En el 2019, el presidente ordenó a sus diputados modificar el artículo tercero constitucional, abrogando así el tema de la calidad de la educación, la evaluación docente obligatoria (para el ingreso y la promoción del servicio docente) y la creación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.

Sin esta capacidad, podemos estar tranquilos de que se mantendrá el INE y el INAI, organismos autónomos claves para nuestra democracia y participación ciudadana.

Cesar Barrera
Autor: Cesar Barrera
Periodista. Maestro en educación. Analista político....
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Cesar Barrera
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Periodista. Maestro en educación. Analista político.
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