‘El Taurino’: la nostalgia como resistencia

‘El Taurino’: la nostalgia como resistencia

‘El Taurino’: la nostalgia como resistencia

De ser un lugar de borrachos y mujeres del ‘Núñez’, esta cantina resiste como un monumento a la nostalgia arropando actividades culturales de la ciudad de Colima: donde antes había ficheras, ahora se lee poesía. La compañía siempre es el alcohol.

1.-

El sonido de trompetas suena a través de una radio de madera, como previo a la aparición de la voz enigmática de José Alfredo Jiménez –‘El rey’ de la canción mexicana–: “Tómate esta botella conmigo, y en el último trago nos vamos , quiero saber a qué sabe el olvido sin poner mis ojos en tus manos”. Al mismo tiempo, los locales comerciales ubicados en el centro de Colima van abriendo.

Misma escena: mientras que las campanadas de la Catedral marcan el inicio de la misa de ocho, en el Jardín Núñez las mujeres de la noche, de los prejuicios y del pecado son sustituidas por los boleadores y sus clientes torso de periódico.

Pero ese no es el suceso que llama la atención. En esa pequeña línea temporal, al unísono, un albañil termina de preparar la mezcla y coloca un ladrillo sobre el suelo de la esquina de la calle Filomeno Medina, comenzando una estructura que aguantaría 89 años: terremotos y borracheras .

2.-

wodhh-qf1eqtt8dolrbgde_aefsjg2jsf2ielqwldvuEs el año 2017: las puertas de ‘El Taurino’ siguen igual, ,de madera, enigmáticas, al estilo de las cantinas de los años de la Revolución; dan la impresión de que en cualquier momento entrará Pancho Villa o Emiliano Zapata para entregarte armas e irte con ellos a construir el sueño de justicia. Pero sólo entra un grupo de poetas.

En la rockola ya no suena la voz consoladora de ‘El rey’, o la voz del desamor cantada por ‘Chente’ Fernández, ni siquiera el melodioso timbre de la voz de Juan Gabriel; sólo está el sonido de la prosa, el calor de verano y una michelada con un apio sin empezar. Un poeta toma el micrófono, dice el título de su poesía y yo me pierdo en la cabeza del toro negro, con ojos oscuros y cuernos grandes, que siempre parece mirarme.

3.-

55512160_2384288958471937_1783784176697212928_nEl 15 de mayo de 1930 aparece en el periódico Ecos de la Costa una imagen en blanco y negro, un poco borrosa, de la primera cantina colimota; ‘El Taurino’.

Ese día, aquellas puertecitas de madera, de rayas separadas y curiosas se abrieron por primera vez; en el interior no huele a comida, ni a mariachi, ni a nostalgia. Su olor es a cosa nueva, aún sin recuerdos, sin historias, sin vidas que llenen el lugar .

Don Catarino, su fundador, aparece en el frente de las puertecillas, con su pelo negro bien peinado, su bigote recién arreglado y una expresión que dice: “ahora sí, ya se armó la borrachera”. .

Catarino trajo la idea de “las afueras de Colima” por qué se dio cuenta que aquí los hombres también lloran por la muerte, por la vida, por las mujeres… y entre la esquina de la Filomeno Medina construyó el consuelo y el olvido.

Para mal de amores tequila y José Alfredo Jiménez, para las deudas cerveza con Pedro Infante y ¿para las muertes? … qué la música siga sonando y el alcohol no deje de tomarse.

4.-

18342687_1971508249750012_2668362151892870565_nLos hombres que salían de ‘El Taurino’ a la media noche eran cortejados y acompañados por las damas del Jardín Núñez a una casita de dos pisos, mal pintada y con varios cuartos. Ahí los esperaba la madrota, lista para recibir, cobrar y asignar la habitación: un espacio sin puerta, donde una simple cortina servía para marcar los límites del territorio.

“En esos tiempos ellas ganaban bien, no sé cuánto sería, pero tenían clientes diario, a veces ellas los buscaban, otras ellos venían solos, incluso ya sabían donde estaba la casa y preguntaban por la que querían, porque claro ,cada hombre tenía su favorita”.

“Recuerdo que una vez me dijo mi abuelo que Pedro Infante llegó al ‘Taurino’, que también le tocó ver a ‘El Chicote’, un comediante, y actor igual que Pedro. Ese día el ‘Taurino’ se convirtió en barra libre porque el Pedro estaba pagando todo y ese era borracho no sólo en las películas, cantó con la gente y le llovían mujeres, obvio escogió a las más chulas y más tiernitas”.

Son historias de ‘Chava’, un señor que a sus 50 años, se divierte recordando las anécdotas que le contaba su abuelo, quien falleció a los 90 años .

5.-

60389832_uglez4ekokk-vektfeunbeavj27nmb7l7vxgkgdxpzwTras 89 años de existencia, la fachada y la decoración revolucionaria de la cantina no han cambiado, sigue como invitando a la lucha. Pero ya no es un lugar solo para los hombres, ahora alberga familias, mujeres y ancianos nostálgicos.

Mi mente vuelve de los ojos del toro negro, estudia las mesas de madera con sus tallones de historia, los marcos con letras en rojo, la comida con sabor a casa que prepara Doña Mary, y el tequila, que me pidió mi compañera, para el mal de amores.

Sin pensarlo me tomó ese ‘caballito’, chupo el limón con sal, agarro el micrófono y es como si me encontrara de vuelta en la cantina de 1930… curando el dolor causado por un hombre. Pido otro tequila. Va por ellos, aunque mal paguen.

Laura Mares

Laura Mares