Desde las entrañas de Colegio Cervantes

Desde las entrañas de Colegio Cervantes

Desde las entrañas de Colegio Cervantes

Aún recuerdo mi primer día en el Colegio Cervantes (Torreón, Coauhila): tenía nervios por ser la “niña nueva” y existía en mí el evidente miedo a no encajar en mi grupo, uno en el que sabía, muchos habían sido compañeros por años.

Volver a esos momentos es como probar una pastilla agridulce: no todo fue siempre de buenos momentos.

Como en todas las escuelas, había alumnos que solían divertirse fastidiando a otros, y, naturalmente, me tocó ser víctima de juegos y bromas; aunque en otras ocasiones fui yo quien hacía comentarios pocos agradables hacia otros compañeros.

Recuerdo que en algún momento justifiqué mis actos y mis palabras diciendo que solo “trataba de defender a una amiga”.

No medí lo que dije y tampoco fui consciente del impacto que mis comentarios tendrían en la persona a quien se los decía, mucho menos me detuve a pensar en las consecuencias, pues sabía que los maestros desconocían muchas de estas situaciones, o tal vez, solo las pasaban por alto.

Aun así, puedo presumir que conocí gente extraordinaria, hice amigos con los que aun mantengo contacto, tuve maestros que me inspiraron y que me ayudaron cuando fue necesario.

hechos-ocurridos-colegio-cervantes-torreon_0_20_912_568

Hoy, quince años después me resulta casi imposible pensar que en esa misma institución, un niño de sexto de primaria, que es apenas un año mayor que yo cuando ingresé, atentara contra sus compañeros, maestra y después, contra su propia vida.

La noticia ya se volvió viral en redes sociales y cada que leo algún artículo no puedo evitar recordar la escuela, a mis maestros y compañeros; incluso puedo visualizar el escenario de los hechos, pero lo que más llama mi atención es que en todas las notas resaltan que el niño tenía buenas calificaciones y que al parecer se vio influenciado por un videojuego.

He visto como varios de mis ex compañeros comparten con dolor las publicaciones, hay quienes hacen reflexiones de cuando eran estudiantes, algunos compartiendo buenas anécdotas, otros puntualizan en aspectos que la institución debió mejorar desde entonces algunos otros solo se muestran empáticos, o piden que no se difundan imágenes que solo crean morbo entre la sociedad, pero todos coincidimos en que nunca esperamos ver una noticia tan fuerte.

En varias publicaciones he leído comentarios que culpan a los maestros por no percatarse de la situación, los acusan de no llevar una buena relación con los alumnos, pero al mirar atrás recuerdo que en más de una ocasión mis maestras se acercaban a platicar conmigo cuando creían que algo no andaba bien.

El comunicado oficial dice que el niño se vio influenciado por un videojuego y todo parece quedar resuelto con eso.

No sé si es coincidencia que ahora como ex alumna tenga la oportunidad de escribir sobre esto, y que desde hace algunos meses me encuentro trabajando en un proyecto sobre el tema del suicidio y la salud mental, pero coincido en que este caso esta ligado al tema de la salud mental en un cien por ciento.

Debemos dejar de pensar que los niños no pueden deprimirse o pensar en el suicidio solo por ser niños, que no “entienden” o no les afectan ciertas situaciones que pasan en su entorno, que porque juega todos los días o lleva buenas calificaciones significa que todo está bien con él.

Es necesario darle a la salud mental la importancia que merece y dejar de buscar culpables, si bien es cierto que el acceso desmedido y sin la adecuada vigilancia que tienen los niños al internet es un factor importante, no es el único lugar donde debemos buscar.


Comentarios de algunos de mis excompañeros

Estuve estudiando en el Colegio Cervantes desde el año 2001 hasta el 2013 y durante el tiempo en que estuve, si bien tuve momentos amargos y veía situaciones de bullying hacia algunos niños, siempre se procuraba tomar medidas para que no pasaran a mayores cada una de esas situaciones, también no puedo negar que puede que haya tenido estrés por la carga de trabajo que en ese tiempo consideraba mucho porque nos encargaban tareas o teníamos que estudiar cada dos semanas por los exámenes, agradezco hoy en día haber vivido todo eso, porque hicieron de mí una persona responsable para no dejar para el último mis trabajos y obligaciones, pero sobre todo hacerlo con la mejor calidad posible.

No niego que me lastima haber visto está situación tan lamentable, porque no es posible que las generaciones de ahora hagan este tipo de actos, sobre todo el culpar a un simple videojuego para que un niño de 12 años lo haya querido copiar, algunos dirán que uno a esa edad no piensa y muchos niños no saben distinguir lo real de lo irreal, pero si nos ponemos a pensar, eso es absurdo porque si alguien de esa edad tuvo el tiempo necesario de planear y avisar a sus compañeros lo que tenía planeado, es más que obvio que si tenía la madurez, capacidad y la capacidad de distinguir la realidad suficiente.

No culpo completamente al niño porque no sé qué es lo que lo orilló hacer eso, sino la culpa la tiene los padres y la sociedad en general por permitir todo este tipo de situaciones, por no saber educar a los niños, por no darles la atención que como ser humano merecemos, por no darles el trato justo y necesario, parece que hoy en día la mayoría de los padres y la sociedad olvida que los niños y la educación que les demos es la base principal y fundamental del futuro que le vamos a dejar tanto para ellos como para el mundo entero.

Espero de todo corazón que este tipo de situación no vuelva a repetirse jamás, y aprendamos la lección que con urgencia nos están haciendo pero que por necios, testarudos, tercos y orgullosos no queremos ver ni aceptar y que por ende, cada día lo estamos empeorando por nuestra indiferencia.

-Tere Contreras


Pues, qué puedo decir. Es la escuela a la que fui toda la vida antes de la universidad. Muy triste y espero empecemos a velar por la salud mental de todos.

-Troy Chávez

Karla Valdez