¿De qué lado está AMLO?

¿De qué lado está AMLO?

¿De qué lado está AMLO?

El Presidente Andrés Manuel ha expresado que la principal estrategia para combatir la delincuencia es atacar las causas que la generan. De ahí los programas como Jóvenes construyendo al futuro. La idea se antoja plausible, siempre y cuando esté acompañado de un plan más completo, integral de contención, de ataque frontal contra los delincuentes, y que responda a la realidad delincuencial del momento.

Independientemente de cuál es la estrategia del gobierno de AMLO, está es un fracaso, y eso lo dicen los números: durante estos once meses de su gobierno, el número de asesinatos triplicó al de calderón (8 mil) y duplicó el de Peña (15 mil) al llegar a casi 30 mil muertes relacionadas con el crimen organizado. En ese contexto, resulta cada vez más repudiable sus frases de abrazos, no balazos; fuchi, guácala o el de que va a acusar a los delincuentes con sus mamás y sus abuelitas.

Ya nadie la aplaude sus gracejadas en la mañanera. La gente está cansada y hastiada de la violencia, de hechos trágicos, inadmisibles como el asesinato de tres mujeres y cuatro niños, entre los que se incluyen dos gemelos de seis meses, una niña de ocho años y un niño de diez años. Son hechos que repugnan, que enferman y que demuestran el nivel de deshumanización de los grupos criminales.

Estamos cansados de ver un gobierno improvisado, que es derrotado por el crimen y que se somete a sus designios, como sucedió en Culiacán. Por eso, ¿de qué lado está el Presidente Andrés Manuel? ¿De qué lado lo ponemos cuando pacta con criminales y se compadece de las sentencias que les dan a los grandes capos, ahora en prisión pero que al presidente le despiertan lástima? ¿Dónde ponemos al presidente cuando le agradecen su permisividad  los abogados relacionados con los grupos delictivos?

Y da tristeza, realmente encabrona, ver cómo el responsable de las áreas de información e inteligencia de la Secretaría de Seguridad informe que está utilizando lo que antes se conocía como Plataforma México para perseguir a los bots que critican al presidente en redes sociales. ¿Por qué los recursos informáticos no se utilizan para perseguir a los delincuentes, a los asesinos, a quienes con sus masacres destruyen los mismos cimientos de nuestra sociedad?

Pareciera que el presidente está más preocupado en cuidar su imagen personal y perseguir a sus detractores, que en hacer lo correcto. Pero en lugar de concentrarse en resolver los problemas el presidente opta por denostar a quien le señala, le evidencia su incumplimiento de promesas. Critica ahora lo que él hizo durante 18 años: condenar el nulo crecimiento económico (ahora estamos peor que nunca, con un PIB del 0.0 por ciento de crecimiento, distante del 2.2 de los otros sexenios), la violencia (30 mil muertes en lo que va de su gobierno, una cifra sin parangón), el desempleo y la desigualdad social.

Nadie quiere que le vaya mal al presidente, porque consecuentemente le iría mal a México. Tampoco concibo que el presidente busca empecinadamente que les vaya mal a los mexicanos (no creo que ningún presidente quiera eso). Pero por sus actos precipitados, por su intransigencia, por su forma de polarizar a la población está propiciando una crisis.

El presidente estuvo diciendo por lo menos en los últimos 12 años que él haría mejor las cosas, que sabía cómo terminar con todos los males; ahora ya está en el poder, Morena es mayoría en las legislaturas locales y en el Congreso de la Unión, tiene todo para cumplir con lo que prometió. Ya va a ser un año de su gobierno, y la situación está mucho peor, trágicamente peor que cuando recibió el gobierno.

Dos puntos

Las y los diputados de la 59 legislatura se aprobaron unas vacaciones de 17 días para el mes de diciembre. Ojalá les ajuste el tiempo para aprobar la ley de ingresos y egresos del estado. El gobierno de Ignacio Peralta presupuestó lo necesario para cumplir sus compromisos; ahora los legisladores les toca hacer un análisis concienzudo para mejorar esta propuesta y en su momento aprobarla. El presupuesto 2020 es realista, acondicionado a la recesión que se espera para el próximo año, por eso es mucho menor al que se aprobó para el actual ejercicio fiscal. Tiene que ser aprobado de esa forma, pues no puede pasar de que se utilice el mismo presupuesto de este 2019, ya que no correspondería a la realidad financiera del país.

César Barrera

César Barrera