Burlocracia

La jajaganda fue acuñado por primera vez en 2017 en un estudio que analizaba cómo los medios de comunicación rusos desinforman mediante el humor o la burla. Su objetivo no es necesariamente convencer al público sino destruir la credibilidad de la persona o institución contra la que se lanza. Es una forma de hacer política, no tan nueva, aunque recientemente muy común. Siempre el hombre ha podido denostar algo con la burla, la risa no expresa siempre contentamiento, humilla y lastima.

Encuentro una tendencia a organizar al gobierno entorno a una “Burlocracia”, el gobierno de la burla que con saña nos lleva a posicionar o eliminar algún elemento. Primero fue la lucha entre fifís y chairos. Aderezado por varios momentos estelares de aplausos como: “Ricky Rickín Canallín”, canalla proviene del francés “canaille” que significa jauría de perros. Después vino la “mafia del poder”, que por cierto mafia proviene del árabe “mahya” que significa bravucón o jactancioso, aunque algunos otros estiman que es el acrónimo de Morte Alla Francia, Italia Anela (Muerte a Francia, Italia Anhela) pero gracias a la burlocracia se trataría de una jocosa palabra y no de una amenaza histórica. Una rifa de un avión, sin avión, que aún se sigue pagando, un instituto para “devolver al pueblo lo robado”, un primer informe de gobierno que se llamó tercer informe, la amenaza al crimen organizado de acusarlos con sus mamás y después hablar con la mamá del Chapo Guzmán, la mudanza para vivir en el Palacio Nacional, el asilo político a Evo Morales, entre muchas otras cosas que se presentan como burlas a cualquier sistema. La burla sí es para tomarse en serio. Las risas de un auditorio se agravan y retumban sin saber que la carcajada también hace eco.

La burlocracia es capaz de asumir personas incapaces en posiciones encumbradas, pretende construir un futuro azaroso y siempre feliz, como el espectáculo circense que concluye entre aplausos por solo cosechar risas aisladas.

En un circo, el show exige hilar momentos emocionantes independientemente del rol temático, sería complejo unir a los payasos con los trapecistas, entonces se construyen pequeñas estampas que seriadas generan emociones.

Parece burla que quien ostenta en su persona el liderazgo de la lucha contra el COVID19, el Dr. Gatell, viole los protocolos mínimos señalados. Aplaudo y felicito su esfuerzo, sin duda alguna titánico, pero lastimar su investidura yéndose a vacacionar en una playa lanza un mensaje contradictorio. Esto habla de una parte de nuestro actuar, pensamos mágicamente, estos fenómenos nos calan como fuerte burla. Quien me ama no me contagia, a mí no me va a pasar, diciembre fue una pausa, las vacaciones son para cargar pilas y muchos otros argumentos; pensamos que si los creemos fervientemente se harán realidad.

Triste momento que exprese un hombre de tal importancia y relevancia un comportamiento tristemente común. Asumir el poder no es un tema contractual, es un tema de influencia al reconocer que lo que hacemos impacta. Que construimos en nuestra vida lo que buscamos que otros aspiren.

La burlocracia no es nueva, ya antes nos han tomado el pelo, con corrupción y robos. Ahora entiendo porque el sabio José Agustín escribió la “tragicomedia mexicana”.

Yo soy Héctor Gil Müller y estoy a tus órdenes.

Hector Gil Müller
Autor: Hector Gil Müller
Columnista
Héctor Gil Müller es abogado egresado de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila. Cuenta con estudios de especialización en Filosofía del Arte, Concertismo...
Héctor Gil Müller es abogado egresado de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila. Cuenta con estudios de...
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Hector Gil Müller
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Héctor Gil Müller es abogado egresado de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila. Cuenta con estudios de especialización en Filosofía del Arte, Concertismo en piano...
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