Siempre estás…

Siempre estás…

Todos tenemos un ser especial en nuestra vida, alguien que en las buenas y en las malas… siempre está. Siempre estás… En mis noches sin fondo, entre los encajes blancos del vestido de la luna, en el amanecer de mis locuras como un autorretrato paralelo a mi aventura. Siempre estás… Entre las luciérnagas que iluminan el camino de la vida, en esa luz de la habitación final siempre encendida. Como razón serena, como melodía del viento, como una túnica de seda suave… eterna… que consuela. Siempre estás… Como la hipótesis de mi camino que permanece presente en mi destino como

Tu voz…

Tu voz…

Existen circunstancias que nos invitan a valorar y reconocer la importancia del sonido de una voz amorosa, tierna, apasionada, la voz de la persona amada.   TU VOZ Tu voz es pasión reprimida,  es ternura escondida, es magia y fantasía, tiene la forma de la nube que más me gusta, la temperatura de la lluvia de verano, la textura del vestido que hoy me cubre en mis sueños, tiene en su tono la luz de la gota de roció en la flor, los colores del arcoíris y el sentimiento del amor. Tu voz tiene encanto de hombre de tiempo, de hombre

Poema para las madres

Poema para las madres

Un homenaje al más puro e incondicional amor que existe en el universo, el amor de una madre   GRACIAS, TE AMO MAMITA   Abriste tus alas en un sueño de amor, me diste tu espacio llene tu interior, te partiste en dos para darme la vida, me recibiste en tus brazos cansada, dolida,   irrumpí en tu mundo, me adueñe de tu tiempo… de tus noches y tus días, y tú siempre solicita, siempre tu fuerza me sostenía.   Ahora pregunto ¿cómo le harías?, pues cuando yo despertaba tus ojos veía, y al irme a dormir a mi cama

De las cosas que no hablo

De las cosas que no hablo

DE LAS COSAS QUE NO HABLO   De los caminos retorcidos que tránsito en la puesta de sol, de los barcos hundidos con este mar de llanto, del duelo de mi alma por no mirarse en tus ojos, y de los silencios que me obligan a no decirte que te amo.   De las cosas que no hablo, de esta amarga letanía de soledad compartida, de caricias mustias que recibo de otras manos, de besos vendidos de sabor amargo, y el dolor de no tenerte cada día a mi lado.   De las cosas que no hablo, de este ardiente

Matías…

Matías…

Un homenaje a nuestros viejos y a los que no lo somos tanto, pero que añoramos tiempos, espacios, vencidos por el mismo ser humano. MATÍAS La tarde se hace gris entre mis manos vacías, las rosas del jardín del Tío Julián ya no florecerán, se nos va la tierra, el aroma del huerto, la visión de la flor. Llega el asfalto, el constructor, la ciudad. en su esplendor. ¡Hay si pudieras ver esto Matías! sentirías que te roban el alma. ¿recuerdas cuando tu mirada no alcanzaba para ver los palmares y las gaviotas en parvada surcando los aires? Ahora, a